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El futuro de la Seguridad Privada necesita más mujeres y nuevas generaciones

El futuro de la Seguridad Privada necesita más mujeres y nuevas generaciones

El futuro de la Seguridad Privada necesita más mujeres y nuevas generaciones

Si estás pensando en formarte en el ámbito de la Seguridad Privada para ocupar puestos como Escolta privado o Vigilante de Seguridad ¡Este artículo te va a encantar!

Nuestro docente del curso de Reciclaje de Escoltas, Miguel Angel Molina, nos cuenta su visión acerca del futuro de la profesión, de las necesidades del mercado laboral y de la posición del sector de la Seguridad Privada en la sociedad.

¿Tienes dudas? ¡Sigue leyendo que te las despejamos!

Mediante esta reflexión quisiera volver a comentar un asunto que dentro del sector de la seguridad privada, siempre ha estado en cuestión y es el futuro profesional del escolta.

Efectivamente, al igual que todo el sector de la seguridad privada, ha pasado por diferentes baches en su historia reciente y que ha requerido de la innovación y la adaptación de las necesidades de la sociedad de las diferentes empresas del sector de la seguridad privada. Fruto de ello, muchas se han quedado por el camino. Por el contrario, otras nuevas han aparecido, así como las clásicas y veteranas se han consolidado.

Lo mismo sucede con las diferentes especialidades de la seguridad privada. En los últimos años, la facturación de las diferentes empresas se ha ido incrementando y, por tanto, los servicios.

Está claro que cada vez hay una mayor demanda de la seguridad privada, fruto de la congelación tras la crisis de las ofertas de empleo público en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, cada vez más especializados y que reducen su plantilla, o más bien no incrementan a pesar de las necesidades reales. Ese es el nicho de mercado que está cogiendo la seguridad privada, como ocurre en otros países europeos.

Por lo que se prevé una mayor demanda de servicios de seguridad privada en el futuro y por los motivos que vamos a analizar más adelante.

Haciendo un poco de historia, el servicio de escolta estuvo muy potenciado lamentablemente relacionado con la actividad de ETA desde finales de los años 70 y se fue incrementando mientras la banda terrorista estuvo atacando y así hasta su disolución.

Tras ello, hubo un punto de inflexión afortunadamente para la sociedad, pero que supuso la recolocación de numerosos escoltas, especialmente en el País Vasco. De la experiencia y de las lecciones aprendidas, tras la lucha contra el terrorismo, en nuestra sociedad se empezó a visibilizar otra forma de terrorismo “doméstico” que es la actual violencia de género. Gracias a las nuevas legislaciones tanto estatales como autonómicas en este asunto, el País Vasco se situó a la cabeza ofreciendo servicios de escoltas a las víctimas de dicha violencia de genero amenazadas, bien a través de su Policía autonómica, o bien a través, de escoltas privados.

Este punto al principio se discutió mucho por diferentes sectores, protestando porque era la mujer la que perdía su libertad al tener que llevar un escolta y siendo la víctima, en vez de que el agresor llevara algún dispositivo electrónico que le impidiera acercarse a su víctima.

Teóricamente llevan razón, pero la realidad es que desde un punto de vista de seguridad no es operativo, se ha demostrado, lamentablemente y con el fallecimiento de su víctima, que cuando un agresor de violencia de género quiere hacer daño, lo hace sin miramientos y ni una orden de alejamiento ni un brazalete se lo van a impedir. Solo se lo pueden impedir dos hechos: o que el agresor esté en la cárcel (algo que el Código Penal limita en el tiempo) o la acción profesional de un escolta de seguridad o un Policía.

Y se ha demostrado, y así lo comentamos y visualizamos en los vídeos que muestran testimonios de mujeres víctimas de violencia de género y que utilizan este servicio de escolta, que dentro de su situación, se sienten seguras y pueden hacer una vida normal.

También agradecen la profesionalidad, cariño y ética que tienen el personal de escoltas. Aquí es donde se puede evidenciar otro punto de inflexión en la creación de oportunidades para la profesión de escoltas.

Los primeros escoltas en la lucha contra ETA era en su mayoría hombres, ahora con este tipo de violencia de género, la figura de la mujer es muy positiva en la profesión y es un sector en el que hay pocas mujeres en comparación con los hombres, y esa brecha habría que superarla. Al igual que la edad, puesto que es una profesión que requiere una forma física, adaptación a horarios, turnos, etc. y es un colectivo que no puede quedarse envejecido.

Es por lo anteriormente expuesto, que se necesita ese relevo generaciona. Hacen falta más mujeres para afrontar estos nuevos retos y nuevas generaciones.

Otro análisis geoestratégico del terrorismo internacional y tras el 11M, es cómo afecta a nuestra sociedad occidental el terrorismo yihadista.

Un terrorismo que ataca indiscriminadamente a la sociedad en general, que mediante atentados indiscriminados afecta a los resultados electorales, a la economía, a las libertades civiles…

Un terrorismo que no duda en emplear desde los métodos más básico como un machete, a los más sofisticado empleando armas RBQ (Radiológicas, Bacteriológicas y Químicas).

Este es el punto de crecimiento del sector de la seguridad privada y a su vez, de los escoltas de seguridad.

Cada vez son más empresarios, líderes religiosos, culturales, políticos, que solicitan más estos servicios o bien amplían los que ya tenían.  Y esta amenaza yihadista, no es coyuntural porque ellos no miden su lucha en períodos electorales, su concepto del tiempo es otro, es más amplio al occidental. Y aunque cambien de Al Qaeda, a ISIS o a Estado Islámico, sus ideas radicales siempre estarán presentes en sus diferentes manifestaciones terroristas.

Hemos podido ver cómo se ha reforzado la seguridad en aeropuertos, museos, estaciones de autobuses, trenes, centros comerciales, y todo eso antes era testimonial en algunos casos.

Y estas amenazas han venido para quedarse, porque saben cómo y cuándo golpear para que “no bajemos la guardia”, saben que es un coste económico para nuestra sociedad, pero forma parte de sus objetivos, no solo matar, sino crear crisis económicas, desestabilizar…

De ahí que también ataquen a los intereses turísticos, no solo matando sino creando un gran perjuicio en el turismo.

Y lo peor es que su imaginario no tiene límites, no sabemos cuál puede ser su próximo golpe, si lo organizará un grupo yihadista o un lobo solitario, pero con cada acción que llevan, nos implica de un modo reactivo a revisar nuestras estrategias de seguridad y que en los planes de personal y distribución no estaba contemplado, y ahí en esos casos es donde de un día para otro, la seguridad privada tiene capacidad para montar ese nuevo servicio de seguridad.

Lo hemos visto también con esta pandemia que nos ha desbordado a todos, pero ha sido la experiencia de IFEMA y de las grandes empresas de seguridad, las que han tenido esa capacidad de resiliencia y poder atender toda la demanda de profesionales ante el hospital de campaña y centros comerciales aplicando las medidas anti COVID.

Seamos sinceros, esos refuerzos de servicios tan grandes y en número de profesionales solo lo hemos podido ver con la seguridad privada y la Unidad Militar de Emergencias.

No quiero decir con esto que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no estén a la altura y no dispongan de unidades de reserva como el GRS o la UIP, pero ya lo dice su propio nombre son unidades de reserva, que ya tenían unos servicios adjudicados y unas rotaciones. Y su activación es temporal y coyuntural, no se pueden alargar en el tiempo y quedarse fijos en un punto sin fecha, porque de ser así estaríamos detrayendo esos servicios públicos de otros sectores de la sociedad que los demanden. Y una vez más, podemos comprobar cómo el carácter auxiliar de la seguridad privada ante la pública resulta esencial y necesario.

Lo que urge para poder afrontar mejor esta situación, es que tras la nueva Ley de Seguridad Privada, se desarrolle su Reglamento y que mejore la situación del sector.

Y volviendo al punto inicial, si bien los movimientos de igualdad para la mujer están ayudando mucho y sus leyes, el problema de la violencia de género sigue lejos de resolverse y con un goteo de víctimas que lamentablemente no cesa, desde este artículo animo a que más Comunidades Autónomas sigan la iniciativa del País Vasco y den la debida protección a quien lo necesite, porque una vida que se pierda ya no vuelve, y los homenajes sirven de poco si las Autoridades no toman medidas innovadoras y pioneras y sólo se limitan a asistir a los actos de homenaje una y otra vez, mientras siguen muriendo de forma violenta y con denuncias presentadas en la mayoría de los casos.

Se necesita acción, compromiso y que por supuesto lleva un coste económico, pero siempre es menor que el valor de una vida. Y para dar esa seguridad ahí está la seguridad privada y sus profesionales escoltas.

Espero que con estos cursos que se imparten para dar a conocer la profesión de escolta, estimulen a las nuevas generaciones, y poder ver una seguridad privada con futuro, necesaria, un sector esencial de la sociedad que forma parte de todos nosotros, y a los que cada vez más y así lo confirman ellos mismos, un gran apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Y que como siempre ha sido ahí estén los futuros vigilantes y escoltas preparados y formados para cuando la sociedad los requiera una vez más.

¿Quieres ser uno de esos profesionales? ¡Descubre todos nuestros cursos en el ámbito de la Seguridad Privada! 

¡FÓRMATE CON NOSOTROS!

Irene Navarrete
IMPULSO en Mk y Comunicación

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